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Si Penélope hubiera tenido que esperar sólo 6 días…

4 de noviembre de 2012

Hoy empezamos nuestras vacaciones.

Estamos a día 2 de noviembre aunque en el blog no ponga lo mismo.

Un viento de fuerza 8 en la escala Beaufort no nos dejó cruzar en ferry a la isla de Ítaca el domingo pasado. Después de haber pasado la noche en el puerto de Vassiliki en la isla de Lefkada, los dioses no dejaron que partiéramos a Ítaca.

A Ulises le costó unos cuantos años. A nosotros 6 días. La navegación ha avanzado mucho estos últimos siglos.

Hoy, viernes día 2 de Noviembre, con una temperatura de 20º y un fabuloso sol, llegamos al puerto de Frikes.

La verdad es que la espera tampoco ha estado mal. Lefkada es una isla muy interesante. De unas dimensiones modestas, pero con montañas que llegan a los 1100 metros, ofrece en su vertiente oriental recovecos para relajarse en una costa que se esconde del viento y de las olas. La costa occidental es más valiente y no duda en defenderse de las tormentas disparando grandes rocas. Las playas, salpicadas durante la batalla, parecen pequeñas a orillas de sus altos acantilados. Es una costa hermosa, ésta.

Esto es Porto Katsiki en el suroeste de Lefkada:

Y aquí estamos en una playa en el norte de la isla; Otto, la furgo y lo que queda de un molino de viento:

Pero Ítaca nos estaba esperando. Llevamos  de un día y ya nos ha encandilado. Esta isla respira tranquila entre la Grecia continental (al este) y la grande Cefalónica (al oeste). Los poco más de 1200 habitantes que hacen que la isla esté habitada, dejan que el tiempo pase despacio, que el verano se marche lentamente. Tengo la impresión que estaremos muy bien aquí.

No hay rastro de turismo y empieza la temporada de la oliva. Hemos empezado ya a ver durante estas dos últimas semanas como cada uno de los miles y miles de olivos que pueblan los montes y los valles de Grecia se visten con sus redes a modo de falda. Tres meses en los que el país entero se vuelca sobre su árbol más preciado y lo azota para que vacíe sus lomos.

La suerte está echada. Que no falte aceite para el pan con tomate y la ensalada griega.

Hoy, y probablemente mañana, y probablemente el otro también, disfrutaremos del puerto de Polis. Abrigados del viento, frente a Cefalonia, los pocos barcos de pesca que cohabitan con nosotros han salido al anochecer a probar suerte y quizás, si el oficio es bueno, ofrecerán mañana un poco de buen pescado en los pocos restaurantes que quedan abiertos.

Mientras, nosotros nos mantenemos varados en la playa como una barca más. En la orilla, a dos pasos del agua.

Os dejamos algunas fotillos.

El puerto de Polis (eso que se ve al fondo es la furgo en la playita):

Otto echándose una siesta y nosotros, tranquilamente leyendo al solete después de pegarnos un bañito:

Aún huele a verano y sabe a verano.

 

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From → Viaje

3 comentarios
  1. Belén permalink

    Grecia sí que sí…. sabor a verano, cervecita y de las mejores cocinas del mundo.
    Y Otto… cada vez más guapo!!
    Mil besos.

  2. Lorena y Claudio permalink

    Hola Familia!! impresionante lo guapo que esta Otto!! os manadamos un fuerte abrazo!! k chulo el blog!! muaaaa!!!!

  3. Andrea y Aina permalink

    Bañito? veranito?? joooo que envidia…aquí ya con abrigo casi ;(
    Aquí estoy con Aina en brazos enseñándole las fotos de Otto para que no se olvide de su amor…je je…señala la pantalla y se rie…yo creo que se acuerda…ya queda menos, en un mes, el reencuentro!!
    Por cierto Aina ya camina…bueno más bien corre que se las pela je je…
    Besitos a los tres!!

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